Gran Teatro, Cordoba
Porgy and Bess
Un suburbio afroamericano en el Gran Teatro
Lleno a rebosar el sábado para presenciar la que George Gershwin siempre consideró su mejor creación, «Porgy and Bess». Ópera folk americana, ambientada en el asentamiento negro de Catfish Row en Charleston (Carolina del Sur), narra como el minusválido Porgy, enamorado de Bess, intenta rescatarla de Crown, su proxeneta, en medio de un ambiente de miserable pobreza cuyos únicos consuelos parecen ser la religión y/o la cocaína suministrada por Sporting Life, quien también pretende a Bess.
La escenografía y su recreación de Catfish Row y los escenarios en los que se desarrolla el argumento no pudo resultar más realista y eficaz sin usar excesivos medios, convirtiendo los exteriores en interiores con tan sólo girarlos; la tablilla con ruedas sobre la que se desplazaba Porgy, el escueto añadido para la escena del bosque de Kittiwah y un vestuario sobrio y eficiente la completaron con efectividad.Bastante discreta la dirección de William Barkhymer al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra, que suena muy bien, pero que sólo brilló realmente durante los escasos momentos instrumentales, manteniéndose sin embargo muy condicionada todo el grueso de la representación.
Pero la gran estrella de la noche fue la compañía The New York Harlem Theatre, la cual, sin grandes voces en general, desbordó profesionalidad. Terry Cook encarnó al discapacitado Porgy, quien supo transmitir tanto la euforia de sentirse o creerse querido como el dolor por la ausencia de Bess, aparte de poseer una cálida voz de bajo barítono. Indira Mahajan fue Bess, que aunque tardó un poco más en convencer pronto nos regaló grandes momentos como el del dúo de amor con Porgy. También genial Chauncey Parker en la piel de Sporting Life, muy simpático y gran showman el cual con su presencia en el escenario logró enganchar al público tanto como lo hacía con su «polvillo de la felicidad» a los atribulados personajes del drama. El físico de Cedric Cannon se ajustaba más que su voz y sus maneras al personaje del chulo Crown, Janinah Burnet anduvo un poco limitada de medios encarnando a Clara, y María, la dueña de la tienda, no pudo tener mejor representación con Marjorie Wharton, aunque su voz no sea precisamente una voz de ópera sino más bien la de otro tipo de musicales.
Pero mención especial hay que darle a Monique McDonald, gran cantante, la mejor y más equilibrada de todo el elenco, cuya interpretación de «My man´s gone now» junto al cadáver de su esposo constituyó el momento culminante de la noche, de una emotividad imposible de resistir.
Y lamentable, lo siento, la ausencia de programa de mano. La «hojita» de la que se disponía no contenía ninguna información, ninguna, ni de la obra ni de la compañía ni del director ni de la orquesta ni de nada: aquello sólo era un folleto de propaganda para buzones y con faltas de redacción incluídas en la sinopsis de la obra. Vamos, que por no poner, apuesto a que allí casi nadie conocía los nombres de los cantantes que encarnaban a Porgy y a Bess...
F. JAVIER SANTOS
abcdesevilla.es
2007 Oct 29

